Punto de recarga en garaje comunitario instalado por Gamo Solar en Madrid

Cargador en el garaje de la comunidad: la ley está de tu parte (y en Madrid es el caso más frecuente)

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Cargador en el garaje de la comunidad: la ley está de tu parte (y en Madrid es el caso más frecuente)

18 de septiembre de 2026 8 min de lectura Gamo Solar

Redactado por ingenieros

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En Madrid, la pregunta que abre casi todas las conversaciones sobre el coche eléctrico no es técnica. Es esta: «¿y si la comunidad me dice que no?». Tiene sentido, porque en la capital y en buena parte del área metropolitana el coche duerme en una plaza de garaje compartida con otros cuarenta vecinos. La respuesta corta es que la comunidad no tiene que decir que sí, porque no se le está pidiendo permiso.

El artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal, en una línea

La norma es explícita: la instalación de un punto de recarga de uso privado en una plaza individual del aparcamiento solo requiere la comunicación previa a la comunidad. No hay junta, no hay votación, no hay mayoría que alcanzar. El propio artículo cierra el círculo por el otro lado: el coste de la instalación y el consumo eléctrico los asume íntegramente quien la pide.

Ese equilibrio —tú decides, tú pagas— es lo que hace que el trámite sea tan sencillo. La comunicación conviene hacerla por escrito y con contenido: fecha prevista, descripción de la instalación, recorrido de la línea por los elementos comunes, potencia del punto de recarga y empresa instaladora autorizada que va a ejecutarla. Nosotros redactamos ese escrito y lo entregamos al administrador junto con el esquema del recorrido, porque una comunicación bien hecha evita la reunión incómoda de después.

Lo que la comunidad sí puede decidir (y le interesa decidir)

Una cosa es tu punto de recarga y otra la infraestructura común del garaje. Si el edificio quiere anticiparse —y muchos en Madrid ya lo hacen— puede acordar una canalización principal preparada para que cada vecino cuelgue después su cargador sin volver a abrir el techo. Eso sí es un acuerdo de comunidad, y es la opción más barata a largo plazo: la obra se hace una vez.

La diferencia entre las dos situaciones es puro cableado. En la instalación individual, la línea sale de tu contador y llega a tu plaza. En la colectiva, se despliega una infraestructura con contadores o medidas individualizadas y cada usuario se conecta a ella. La ITC-BT-52, la instrucción técnica que regula los puntos de recarga, contempla ambos casos con sus esquemas correspondientes; lo que no admite ninguno es improvisar un enchufe en una toma del garaje.

De dónde sale la línea: el detalle que decide el presupuesto

En un garaje comunitario el cargador es la parte barata y previsible. Lo que varía de un edificio a otro es el recorrido:

  • Distancia desde tu contador hasta la plaza. En los garajes de Madrid capital construidos entre los setenta y los noventa, el cuarto de contadores está en el portal y la plaza puede quedar dos sótanos más abajo y al otro extremo. Esa tirada determina la sección del cable, que es lo que hay que calcular bien para que la caída de tensión no se coma la potencia.
  • Canalización disponible. Si hay bandeja o tubo libre, el trabajo es limpio. Si no lo hay, se instala; y esa es la partida que más mueve el precio.
  • Potencia contratada. Un punto de 7,4 kW en monofásica es lo habitual en vivienda. Para no tener que ampliar el contrato se instala un control dinámico de potencia: un medidor lee el consumo real y el cargador baja o sube en tiempo real. Si enciendes el horno, el coche cede potencia y la recupera después.
  • Varios puntos en el mismo garaje. Cuando hay más vecinos interesados, la gestión dinámica se aplica entre cargadores y el edificio puede dar servicio a muchos coches sin reforzar la acometida.

Por eso no damos una cifra única de «cargador instalado»: el precio va por tramos de longitud de línea. Eliges tu tramo y lo contratas online a precio cerrado. El día de la instalación medimos el recorrido real, y lo que no entra en el precio (más de 50 m de línea, obra civil, renovar el cuadro o subir la potencia) te lo presupuestamos por escrito antes de hacer nada.

La protección eléctrica no es un extra

Un punto de recarga somete a la instalación a algo que no hace ningún otro electrodoméstico: varias horas seguidas a plena carga, casi todos los días. La ITC-BT-52 exige por ello un circuito exclusivo para cada punto, con su interruptor automático y su diferencial dedicado, y protección frente a las corrientes continuas de defecto que puede generar el cargador —bien con un diferencial tipo B, bien con un tipo A si el equipo ya incorpora la detección de continua—.

Cuando la instalación termina, el electricista autorizado firma el certificado de instalación eléctrica y el punto se registra ante el órgano competente de la Comunidad de Madrid. Ese papel es el que convierte tu cargador en una instalación que existe: sin él, ni el seguro ni la deducción fiscal tienen dónde agarrarse.

Lo que se puede deducir en 2026

Conviene decirlo claro porque circula mucha información caducada: el MOVES III dejó de admitir solicitudes el 31 de diciembre de 2025, y el Programa Auto+ que lo sustituye financia la compra del vehículo, no la infraestructura de recarga. Si alguien te ofrece hoy un cargador «con el MOVES», pídele que te enseñe la convocatoria.

Lo que sí está vigente es la deducción del 15 % en el IRPF por la instalación del punto de recarga, sobre una base máxima de 4.000 € al año —hasta 600 € de ahorro fiscal—, para instalaciones terminadas dentro de 2026. Dos condiciones que tumban la deducción si se descuidan: el punto no puede estar afecto a una actividad económica, y el pago tiene que hacerse por tarjeta, transferencia, cheque o ingreso en cuenta. En efectivo, no hay deducción.

A esto se añade la bonificación municipal del impuesto de circulación, que alcanza el 75 % de la cuota en buena parte de los municipios madrileños. En Madrid capital se aplica de oficio a los vehículos con etiqueta CERO; en otros ayuntamientos hay que solicitarla, y algunos exigen hacerlo antes del 1 de enero del ejercicio. Es un trámite de diez minutos que mucha gente no hace.

Cargar con lo que produce tu propia cubierta

El salto de verdad en el coste por kilómetro llega cuando el coche se carga con energía propia. Madrid recibe del orden de 1.560 kWh por cada kWp instalado y año según PVGIS, y un vehículo eléctrico es la carga ideal para una instalación fotovoltaica: consume mucho, es flexible y puede programarse justo en las horas de mayor producción. En una vivienda unifamiliar con cubierta, el cargador y los módulos fotovoltaicos deberían dimensionarse a la vez, no en dos obras separadas con un año de diferencia.

En garaje comunitario la combinación también existe, a través del autoconsumo colectivo del edificio, aunque ahí el reparto de coeficientes y la gestión entre vecinos merecen un estudio propio.

Cómo lo hacemos nosotros

Instalamos puntos de recarga en Madrid capital y en la Comunidad con equipo propio, y entregamos la instalación con toda la documentación: memoria, certificado de instalación eléctrica firmado, registro del punto y la comunicación a la comunidad ya redactada. Una de nuestras instalaciones publicadas es exactamente este caso: un cargador de 7,4 kW en un garaje comunitario de Madrid, con balanceo de cargas y consumo individualizado por usuario.

Ver instalación de cargadores en Madrid

Si tu municipio es otro, tenemos página propia para Pozuelo de Alarcón, Las Rozas, Majadahonda, Boadilla del Monte y el resto de la Comunidad de Madrid.

Preguntas frecuentes

¿La comunidad de propietarios puede impedirme instalar un cargador?

No, si la plaza es individual y la instalación es para uso privado. El artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal exige únicamente la comunicación previa a la comunidad; no hay votación ni acuerdo de junta que valga para impedirlo. Lo que sí corresponde al propietario es asumir el coste de la instalación y el consumo de electricidad.

¿Tengo que pagar yo la luz que consume el coche?

Sí, y además conviene. La misma norma atribuye el consumo al interesado, así que la línea se toma de tu propio contador siempre que sea posible: pagas lo que cargas, con tu tarifa y tus horas valle. Cuando no hay forma de llegar al contador individual, se instala un contador secundario para el punto de recarga y se factura por lectura.

¿Cuánto tarda la instalación en un garaje comunitario?

La instalación en sí suele ocupar uno o dos días, según la distancia del recorrido. Lo que marca el calendario es la parte previa: la comunicación a la comunidad y, si el recorrido afecta a elementos comunes, la coordinación con el administrador de fincas. Desde que contratas, lo habitual es tenerlo resuelto en dos o tres semanas.

¿Hay ayudas para el punto de recarga en 2026?

La que queda es la deducción del 15 % en el IRPF, sobre una base máxima de 4.000 € y para instalaciones terminadas dentro de 2026: hasta 600 € de ahorro fiscal. El programa MOVES III dejó de admitir solicitudes el 31 de diciembre de 2025 y el Programa Auto+ que lo sustituye financia la compra del vehículo, no la infraestructura de recarga. A eso se suma la bonificación municipal del impuesto de circulación, que en muchos municipios de Madrid llega al 75 %.

Aviso

Información general con fines divulgativos, actualizada a 19 de septiembre de 2026. Las referencias fiscales y las bonificaciones municipales cambian con cada ordenanza y con cada ejercicio: no constituyen asesoramiento fiscal, consulta tu caso con un profesional.

Gamo Solar SL · Avenida de Lugo 66, 33401 Avilés (Asturias) · 611 577 188 · administracion@gamosolar.com

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